
¿Por qué la mayoría de los calentadores de baño se estropean? (Y cómo arreglamos el nuestro)
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los dispositivos electrónicos. Hay vapor abundante, salpicaduras de agua y una humedad constante. Es una situación propicia para que algo se estropee. La mayoría de los calentadores infrarrojos simplemente no pueden soportar estas condiciones; sus contactos eléctricos se oxidan y los elementos calefactores se queman demasiado rápido.
Queríamos crear un dispositivo que realmente durara.
La lucha contra la condensación
El problema con las lámparas infrarrojas convencionales es que odian el agua fría. Cuando se enciende el aparato, si una pequeña gota de condensación cae sobre ese vidrio frío, se genera un “choque térmico”. Eso es lo que suele causar que el aparato se estropee.
Para evitar esto, utilizamos un proceso de sellado especial y una carcasa que impide que entre humedad. De esta manera, los circuitos internos permanecen secos. Al no haber humedad que llegue al filamento de alta potencia, no hay riesgo de quemaduras repentinas. Simplemente funciona.
Evitar la entrada de agua
Luego están las salpicaduras de agua. Una sola gota en el lugar equivocado puede causar un cortocircuito o hacer que se apague el interruptor.
No queríamos que tuvieras que preocuparte por eso. Por eso, equipamos nuestros dispositivos con juntas de alta calidad y protectores contra salpicaduras. También aumentamos el índice IP para asegurarnos de que los terminales eléctricos permanezcan aislados. Así, se evita la corrosión y el aparato no se estropea después de unos meses de uso intensivo.
El único problema: el flujo de aire
Ahora bien, existe un compromiso aquí. Cuando se sella bien el aparato para evitar que entre agua, el calor puede quedar atrapado dentro. Como la carcasa está más cerrada, no se puede colocar el aparato en un rincón muy estrecho. Es necesario dejar un poco de espacio para que circule el aire. Si no hay flujo de aire, la temperatura interna aumenta, lo cual no es bueno para los condensadores. Simplemente deja algo de espacio alrededor del aparato, y así todo funcionará bien.
Tomamos estas decisiones porque preferimos darte un calentador que dure cinco años, en lugar de uno que sea un poco más caliente pero que se estropee en doce meses. Se trata de un calor constante y fiable, que se adapta perfectamente al techo sin causar problemas.