
Ajustar la temperatura adecuadamente con lámparas de calefacción por infrarrojos
Si desea reducir la huella de carbono de su fábrica, cambiar a lámparas de calefacción por infrarrojos es una decisión inteligente. En lugar de calentar todo el horno y desperdiciar energía en el aire que rodea la oblea, las lámparas de infrarrojos calientan directamente el objetivo.
Pero aquí está el problema: no se puede simplemente dejarlas encendidas sin más. Si no se controla bien la temperatura, se podrían dañar las obleas. Para lograr esos objetivos relacionados con el uso de energías renovables, sin desperdiciar recursos valiosos, es necesario contar con un sistema de termopares que pueda mantenerse al día con la intensidad de las lámparas de infrarrojos.
El problema del retraso en la respuesta
Las lámparas de infrarrojos se calientan extremadamente rápido. Si el termopar tarda en reaccionar, se superará la temperatura deseada antes de que el sistema se dé cuenta. Eso es lo que causa daños en las obleas. Por lo general, utilizamos termopares de tipo K o N, ya que proporcionan a los controladores PID los datos en tiempo real necesarios para mantener la temperatura estable. Cuando el sistema funciona bien, las lámparas solo consumen la cantidad de energía que realmente necesitan. Es más simple, más eficiente y mejor para el planeta.
El equilibrio necesario
En una sala limpia, la contaminación es un verdadero problema. Para evitar que haya emisiones de gases, utilizamos revestimientos químicamente inertes en los sensores. Además, hay que tener en cuenta el tamaño de la sonda. Es un equilibrio delicado: una sonda gruesa es resistente, pero reacciona lentamente. Por lo general, preferimos cables más finos para reducir el tiempo de respuesta. Tenga cuidado al instalarlos: son frágiles y es fácil romperlos si no se presta atención.
Encontrar el punto ideal
Posicionar estos sensores en el arreglo de lámparas de infrarrojos es complicado. Si el termopar está demasiado lejos, solo se mide la temperatura del aire, lo cual no sirve de nada. Pero si está demasiado cerca, la radiación infrarroja afecta directamente al sensor, causando errores en las lecturas de temperatura. Es necesario encontrar ese punto intermedio entre el sensor y el punto focal de la lámpara para obtener lecturas precisas. Requiere algo de paciencia y calibración, pero es la única forma de asegurarse de que los ahorros energéticos no afecten negativamente la calidad de los productos.